Tres Niveles de Progreso

   Última actualización: Julio 06, 2013

Si analizamos la vida de muchos individuos que han realizado notables progresos dentro de diversos aspectos de su vida, encontramos que todos ellos tienen en común el haber iniciado en un primer nivel de progreso que es relativamente el más bajo y haber llegado hasta un tercer nivel de progreso que es relativamente el más alto, muchas veces pasando y otras veces no por un segundo nivel de progreso relativamente intermedio, y que estos tres niveles son relativamente contrarios entre sí.

Por ejemplo, la ignorancia y sencillez (primer nivel) que a todos nos caracteriza durante los primeros años de la infancia, normalmente con el progreso a través de los años poco a poco van perdiéndose y convirtiéndose en relativos conocimiento y complejidad o sofisticación (segundo nivel, contrario al anterior), que si el progreso continúa suficientemente pueden después llegar a convertirse en ignorancia y sencillez (tercer nivel, contrario al anterior, y en cierto modo también contrario, aún más, al primero).

En el caso, por ejemplo, del progreso dentro de los hábitos tendientes a una vida más sana, primeramente, en el primer nivel, yo ignoraba casi todo en cuanto a nutrición, cuando era un bebé, y luego, un poco menos, cuando era niño. Después, en la adolescencia comencé a devorar libros sobre el tema y a aprender, por ejemplo, muchas cosas sobre las propiedades nutricionales, profilácticas y curativas de muchos alimentos. Deseaba tener esos conocimientos al máximo en cuanto a la mayor cantidad y diversidad posible de alimentos naturales y en cuanto a la mayor cantidad y variedad posible de padecimientos que mediante su ingestión pudieran prevenirse y remediarse, y los beneficios de otra índole resultantes de todo ello, como, por ejemplo, en la condición física, derivada en parte también de la actividad física. Por ello, estudié y aprendí muchas de estas cosas, alcanzando así en este aspecto un segundo nivel de progreso. Pero después de todo eso, me di cuenta de que en cierta forma en realidad nada de eso era necesario para llevar una vida muy sana en lo que depende de la manera de alimentarse, sino que para ello bastaba el solo conocimiento y aplicación de un principio muy básico y muy sencillo y breve de enunciar, así como también en extremo sencillo de aplicar cuando se tiene la suficiente voluntad de alcanzar tales objetivos. Y así ascendí en ese aspecto al tercer nivel de progreso. Ese principio, que consiste sencillamente en alimentarse y vivir lo más de acuerdo posible con la naturaleza, en armonía con ella, fue de una eficacia tal que a la vez que en los alrededor de veinte años que han pasado desde que lo concebí y lo puse en práctica no me he enfermado de nada más importante que alguna que otra gripa o tos leves, ha implicado mi olvido de la gran mayoría de esos conocimientos detallados y específicos en cuanto a nutrición, que en determinados casos son innecesarios para tener una salud óptima, tomando en cuenta que los animales y personas que viven en estado muy natural (libres de la influencia de la civilización) muy raramente se enferman al mismo tiempo que no poseen ningún o casi ningún conocimiento sobre nutrición, o cuando menos mucho menos avanzados y exactos como los que yo inicialmente consideraba como indispensables a tales efectos.

Este es un claro ejemplo de cómo se comienza en un nivel de progreso —el primero— siendo muy ignorante y sencillo, en ese caso en cuanto a un tema o grupo de temas en particular, y enseguida se asciende a un segundo nivel de progreso en que se aprende relativamente mucho, para, en un número de casos de personas que actualmente son minoría, ascender luego a un tercer nivel que implica un mucho más alto nivel de progreso en salud, procedente de un aumento de ignorancia y sencillez.

Las dificultades con que se logra llegar a ese tercer nivel de progreso en la sencillez, son análogas a las que ocurren en las fórmulas en ciencias como la física y la química. Una sencilla fórmula es la cúspide de una montaña de compleja información teórica. Siempre supone el haber escalado por un largo y difícil camino; es el resultado de la superación de dificultades mucho más grandes que lo que aparenta la brevedad con que finalmente se enuncia de manera muy resumida.

Uno de los más serios errores en el progreso del ser humano de la actualidad, es el exceso en su alimentación, y es predecible que en el futuro se habrá alcanzado un grado de progreso tal en la alimentación humana, que las personas no consumirán ni más mi menos que lo que su cuerpo necesita en sus particulares actividades de cada día. Esa forma de alimentación habrá alcanzado un grado de simultáneas sencillez y eficacia extremas en comparación incluso con las más eficaces formas de alimentación de la actualidad (como el comer ensaladas de unos pocos ingredientes, como frutas y verduras crudas), que en sus mejores casos son comparativamente en extremo burdas, innecesaria y derrochadoramente complejas, y mucho menos saludables principalmente por sus excesos y en menor grado por sus carencias; es decir, por sus inadecuaciones. Lo más exacto es lo más verdadero, lo más justo y lo más eficaz, y es al mismo tiempo lo más sencillo.

Muchas personas inician en un primer nivel de progreso en la alimentación consistente en no comer en exceso, sin que ello implique un progreso de tercer nivel cuando no depende de ellas mismas, sino sólo de limitaciones económicas. En estos casos, cuando estas personas alcanzan un nivel económico que les permite alimentarse casi sin limitaciones, se hace visible que no han tenido ni tienen realmente un control ellas mismas sobre su alimentación, y se alimentan en exceso como consecuencia de esa relativa ausencia de limitaciones externas. Solamente cuando una persona se alimenta con suficiente mesura y sencillez de manera autodeterminada como un efecto de su conciencia de lo que es más sano en lo tocante a la alimentación, se puede decir que esa es una característica perteneciente al tercer nivel de progreso en la alimentación. Es decir, una persona demuestra haber alcanzado el tercer nivel en tal aspecto cuando se alimenta de ese modo independientemente de limitaciones y capacidades económicas, o de cualesquiera otras limitaciones y capacidades ajenas a la determinación propia nacida de la conciencia de lo que es nutricionalmente más saludable.

Y análogamente ocurre, por ejemplo, en los miembros de las parejas que durante el noviazgo o el tiempo previo a la cohabitación se sienten entre sí muy atraídos y permanecen relativamente muy unidos, en un primer nivel de progreso en este aspecto. La gran mayoría de parejas que en este aspecto alcanzan un segundo nivel de progreso al comenzar sus miembros a vivir juntos, se encuentran al poco tiempo con que esa unión que les parecía que iba a crecer aún más tras la convivencia, va disminuyendo con rapidez hasta el grado de trocarse en muchos casos en verdadera repulsión y desunión entre ellos, y a desembocar en divorcio o separación física en no pocos casos. En este aspecto, solamente se ha alcanzado un tercer nivel de progreso cuando pese a dicha vida juntos la pareja logra mantener o regresar a la atracción y la unión que tenía en el primer nivel (cuando la cercanía física entre sus miembros era menor y/o menos frecuente que tras la cohabitación); es decir, cuando ello no sucede a la pareja meramente por la influencia de factores a ella ajenos, sino cuando lo logra como fruto de su propia determinación, procedente de la conciencia y el dominio de los factores que deciden la atracción y la unión entre las personas. Y esto, como cualquier otro ascenso a un tercer nivel en cualquier aspecto, es algo que sólo una minoría de personas logra.

Todo lo que implica un conocimiento o conciencia de procesos o procedimientos dentro de cualquier actividad (como, por ejemplo, en la nutriología), pertenece al segundo nivel de progreso, y es imprescindible para la vital tarea de entender y controlar procesos, sobre todo nuevos, y crear nuevos procedimientos. Todo ese aspecto teórico es esencial para el control de nuevas situaciones (como en el caso de anormalidades en la salud que requieran ser corregidas mediante la ayuda de determinadas dietas especiales, dentro de la nutriología) y para una mayor eficacia en la realización de los descubrimientos científicos y las innovaciones tecnológicas.

En el caso del par Ignorancia-Conocimiento, el tercer nivel en lo esencial consiste en la aplicación automatizada de lo en el segundo nivel aprendido, descubierto o creado. Mientras que la función del segundo nivel es eminentemente creativa, la del tercer nivel es esencialmente productiva, es decir, consiste en la diestra ejecución o puesta en práctica de aquello de lo que a través del segundo nivel uno se ha hecho consciente.

Los siguientes ejemplos ilustran la relación y la contrariedad entre los tres niveles de progreso: una persona comienza, en el primer nivel, siendo muy ignorante en cuanto a cómo tocar el piano, o cómo escribir y hablar en otro idioma, o cómo realizar una cirugía, o cómo encestar en el baloncesto, o cómo escribir usando un teclado de computadora. En muchos casos como estos, las personas, en un segundo nivel, aprenden a realizar cualquiera de esas actividades pasando por un proceso de aprendizaje que implica el conocer las notas musicales, la gramática y la fonética, las partes anatómicas (entre otras cosas), calcular o conocer conscientemente la distancia al aro del tablero y la disposición de las teclas en la computadora, respectivamente. En el tercer nivel, esa persona puede realizar cualquiera de esas actividades con muy alto grado de precisión sin leer notas musicales, ni gramática, ni fonética, ni anatomía, y sin ver el aro ni el teclado, respectivamente, habiendo olvidado todo ello o no habiéndolo aprendido nunca. De hecho, el no tener que hacer al mismo tiempo ninguna de esas cosas conscientemente, es imprescindible para realizar mejor, más rápida y precisamente, cualquiera de esas actividades.

(Por supuesto, no todos los casos de conductas automatizadas constituyen progresos. De hecho, entre los individuos y sociedades más atrasados hay gran cantidad de costumbres similarmente maquinales que son de lo más irracional y atrasadas e incluso retrógradas.)

En estos casos, el proceso de progreso consiste en que en el segundo nivel, por ejemplo, se diseñan nuevas o perfeccionadas tecnologías que cada vez más habilitan al individuo medio para, en el tercer nivel, realizar de maneras relativamente fáciles tareas como si fuera un profesional en campos en que no lo es; como, por ejemplo, como matemático con sólo aprender a usar una calculadora, o como contador con sólo aprender a un usar software de contabilidad, etc., de modo tal que necesita saber y pensar mucho menos que antes para realizar tareas más complicadas. Contra lo que algunos temen, esto no implica a nivel general ningún menoscabo para el progreso (por más que a nivel individual en muchos casos sí llega a ocurrir), puesto que a tal nivel la mayoría de los individuos aprovecha ese tiempo ahorrado para realizar otras tareas no menos complicadas que en la actualidad requieren con más prioridad atención, con resultados más creativos y productivos que los que se lograrían mediante el uso anterior de ese tiempo.

Estos son casos en los que se comienza siendo ignorante en cuanto a alguna actividad, se puede enseguida pasar por una etapa de conocimiento y después culminar en una ignorancia tan grande como la inicial respecto de la misma actividad, sin que ello signifique que la ignorancia del primer nivel y la del tercero son iguales entre sí, sino que en realidad son entre sí contrarias, en el sentido de que mientras la primera es fácil y no tiene resultados favorables o hasta puede tener consecuencias adversas, la del tercer nivel es difícil de adquirir y suele ser fructuosa.

Otra forma en que en el par de contrarios Ignorancia-Conocimiento se presentan los tres niveles en el progreso, consiste en que en la vida individual o colectiva se comienza siendo relativamente muy ignorante; después se adquiere cierto grado de conocimientos, y después, en el tercer nivel y cuando los conocimientos son los mayores de los tres niveles, se llega a la mayor conciencia de la ignorancia en la que uno se encuentra. En el primer nivel, cualquier niño no muy pequeño suele hasta cierto punto estar consciente de que es muy ignorante, puesto que normalmente se siente y se muestra curioso con respecto a muchas de las cosas que percibe, y a menudo hace preguntas a los adultos o mayores que él, a los que obviamente considera como más conocedores (de otro modo no les preguntaría). En el segundo nivel, comúnmente los adultos llegan a sentir que saben mucho y se sienten y muestran mucho menos curiosos ante lo que perciben, y hacen preguntas e investigan mucho menos que cuando eran niños. Mientras que en el tercer nivel, al que sólo asciende una minoría de los individuos, se ha adquirido un grado de conocimientos lo bastante alto como para que normalmente los individuos que lo han alcanzado se consideren a sí mismos y se sientan tan ignorantes, curiosos e inquisitivos como cuando niños, o más todavía.

En tal caso, también, la ignorancia del primer nivel es lo contrario de la del tercer nivel, puesto que la del primero es muy fácil de poseer y suele tener consecuencias adversas para quien la padece, mientras que la “ignorancia” del tercero es relativamente muy difícil de adquirir y suele traer efectos favorables a quien la ha logrado.

Análogamente, cuando (en el tercer nivel) se ha logrado un alto grado de progreso (el cual no necesariamente es económico, e incluso puede ocurrir, a nivel individual, a la vez que un atraso extremo en ese aspecto), la gente normalmente es tan sensible, honesta, libre, sincera, sencilla, humilde, confiada, desinteresada, natural (en diversos aspectos, entre los cuales suele estar, como más arriba mencioné, también la alimentación) y capaz de sentir intensa admiración por lo que percibe, como lo es normalmente la gente en su más tierna infancia (el primer nivel), y más o mucho más de lo que por lo común es la gente que se encuentra en el segundo nivel de progreso.

Por ello, la siguiente conocida frase de Ernest Hemingway:

“El hombre que ha empezado a vivir más seriamente por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera.”

También, es bien sabido, por ejemplo, que uno de los más comunes errores en escritores incipientes es la falta de naturalidad, y que una de las más difíciles y apreciadas de las virtudes literarias es la sencillez.

A este respecto, por ejemplo, escribió Azorín: “La sencillez, la dificilísima sencillez, es una cuestión de método.”

De hecho, el exponer una teoría científica de modo lo bastante sencillo y claro como para ser entendible a la mayoría de las personas, puede ser tan difícil como el arduo proceso de investigación que suele haber conducido a los descubrimientos que en ella se suponen contenidos y su sistemática y consistente construcción.

“Me llevó cuatro años pintar como Raphael, pero una vida pintar como un niño.”
Pablo Picasso

“Cada niño es un artista. El problema es cómo seguir siendo un artista una vez que crecemos.”
Pablo Picasso

“No hay grandeza donde no hay simplicidad, calidad y verdad.”
León Tolstói

“Nos acercamos lo más posible a la grandeza cuando somos grandes en humildad.”
Rabindranath Tagore

De manera análoga, cuando un bebé nace, y si tiene la fortuna de tener padres que lo aman y son responsables y de recursos bastantes para cuidarlo, normalmente vive, en el primer nivel de progreso, en un estado de gran comodidad y facilidad, donde no tiene más que llorar o quejarse un poco para ser alimentado, y es aseado y protegido. Pero poco después comienza la incomodidad y dificultad de tener que aprender a caminar y hablar, y después de tener también que aprender a leer y aprobar exámenes en la escuela, hasta llegar el tiempo en que tiene que trabajar para sostenerse a sí mismo y a una familia, en el segundo nivel de progreso, en que la comodidad y facilidad iniciales se han transformado en comparativas incomodidad y dificultad. Si las cosas mejoran bastante en su vida, en el tercer nivel esa persona, mediante una posición económica acomodada, habrá recuperado cuando menos ese mismo grado de comodidad y facilidad de que cuando era un bebé disfrutaba.

En este caso también, la comodidad y la facilidad iniciales no son normalmente resultado de grandes esfuerzos por parte del bebé, y, como en todos los casos de individuos neonatos, le suponen a la vez un alto grado de vulnerabilidad ante la posibilidad de cualquier serio descuido de sus padres o la falta de ellos; mientras que la comodidad y la facilidad en el tercer nivel alcanzadas sí son resultado de grandes esfuerzos y, en contraste con las del primer nivel, coexisten con un mayor grado de invulnerabilidad de esa persona.

En la vida de cualquier individuo o colectividad de cualquier tamaño (por ejemplo, la especie humana en su totalidad, o cualquier conjunto de especies), hay siempre tres posibles niveles de progreso. Estos tres niveles son relativamente contrarios entre sí, y a pesar de que el primero de ellos parece ser idéntico al tercero, entre estos dos niveles hay mayor distancia y contrariedad que entre el primero y el segundo y que entre el segundo y el tercero. En los individuos, los niveles segundo y tercero son opcionales, sólo posibles, no necesarios o inevitables, en tanto que en cualquier colectividad perteneciente a un sistema viviente relativamente aislado (como, por ejemplo, la vida más evolucionada en la Tierra en la actualidad, o en cualquier otro lugar del Universo en que haya vida suficientemente evolucionada y relativamente aislada), los tres niveles son necesarios, inevitables.

Toda vida humana individual inicia en el primer nivel, que es el más bajo grado de progreso. Enseguida, en la gran mayoría de los casos asciende, en sus aspectos esenciales, al segundo nivel, que implica un grado intermedio de progreso, en el que la vasta mayoría de estos individuos permanece por todo el resto de su vida, en la actualidad. Y actualmente un porcentaje reducido de ellos asciende, en dichos aspectos, hasta el tercero, que es en cierto modo el máximo nivel de progreso o evolución alcanzable por cualquier individuo o colectividad.

Primer nivel   –   Segundo nivel   –   Tercer nivel

Ignorancia     –   Conocimiento    –   Ignorancia

Naturalidad    –   Artificialidad  –   Naturalidad

Sencillez      –   Sofisticación    –   Sencillez

Confianza      –   Desconfianza   –   Confianza

Admirabilidad  –   Indiferencia, Apatía   –   Admirabilidad

Comodidad      –   Incomodidad    –   Comodidad

Facilidad      –   Dificultad     –   Facilidad

En los próximos días, hablaré sobre en qué sentido está y seguirá progresando la Humanidad; y, como antes dije, ejemplificaré y explicaré con diversos casos concretos una serie de las muchas diferencias que hay entre el atraso y el progreso, comenzando por varios de los más importantes aspectos en las relaciones entre sexos o géneros opuestos.

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